Peor que el infierno

Había una vez un hombre que fue condenado al purgatorio. Allí le dijeron que si meditaba durante una eternidad menos un día sobre las mujeres terminaría por entenderlas, y entonces le saldrían alas y volaría libre hasta el cielo. Pero pasaba un día y otro, y un año y otro, y un siglo y otro más, y el hombre seguía sin entender nada. No pudiendo resistir aquello, le pidió a Dios que le desterrase al infierno definitivamente, porque allí no habría ninguna impaciencia. "Matadme la esperanza! ¡Matad a esa esperanza que piensa en la fecha final, en la fecha inmensamente lejana!" gritaba aquel hombre. Y por fin fue enviado al infierno, en el que siguió sin entender a las mujeres, pero donde se le alivió la desesperación.

(version libre copiada de Juan Antonio Megias del cuento "Peor que el infierno" escrito por Ramon Gomez de la Serna en 1918)